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desde las 21 actuará en Santa Fe el calificado director
de orquestas Daniel Pacitti.
En la oportunidad brindará un concierto con la Orquesta
Sinfónica de Santa Fe en la Sala de ATE.
Allí estará también Giovanni Angeleri, solista
de violín.
Precisamente el calificado violinista brindará en el salón
blanco de nuestra ciudad una clase master el sábado 10
de mayo desde las 18 para músicos de instrumentos de cuerdas
y pueden participar ejecutantes de instrumento de viento.
En esa jornada, desde las 21, en el mismo lugar se desarrollará
el concierto de Giovanni Angeleri acompañado por la pianista
paranaense Graciela Reca y se sumará como invitada la violinista
esperancina Brenda Zimmermann Simón, de apenas 15 años.
Cabe agregar que el esperancino Pacitti, residente en Europa y
viajero del mundo desde hace 23 años, también dirigirá
en concierto, a la Orquesta Sinfónica de Paraná,
en el Teatro «3 de Febrero» junto con el violinista
Angeleri, con el concierto 1 y 2 de Paganini.
Mientras tanto, los violinistas Angeleri y Reca se expresarán
en concierto el 17 de mayo en Paraná, desde las 21.
Dos
violines y los jóvenes
En nuestra redacción dialogamos con Daniel Pacitti, a quien
acompañaba Brenda Zimmermann.
Pacitti calificó como «una gran sorpresa» y
«una joven con talento» a la violinista esperancina
que hará con Angeleri «un dueto con una canzoneta
para dos violines con el primer premio Paganini, y ésto
es un acontecimiento para Esperanza. Brenda está muy bien
encaminada, es muy seria en lo que hace. Uno rápidamente
se da cuenta que vale. Los esperancinos tienen que ir a sostenerla,
porque sobre todas las cosas, va a tocar sin miedos» dice
con una sonrisa para agregar «yo lo siento también,
es más difícil tocar en mi ciudad que en un concierto
en cualquier otra parte del mundo».
Resaltó sobre el programa en nuestra ciudad que «Giovanni
hará para todos los jóvenes y músicos de
la zona un laboratorio-taller sobre todo para cuerdas, pero también
pueden participar músicos de instrumentos de viento».
Total
apoyo
Se mostró muy feliz de la conformación de la orquesta
filarmónica de la Sociedad Suiza y felicitó a los
motorizadores de este proyecto y a quienes lo sostienen.
«Es un modo de sembrar importantísimo» calificó
el Maestro quien agregó que «en mi época no
podía ni soñarse con ello».
Invitó a sus integrantes a participar en la clínica
con quien fuera discípulo de Salvatore Accargo, uno de
los cinco mejores violines del mundo así como director
de orquesta italiano y Piero Tosso.
Resaltó la historia y el conocimiento del visitante sobre
el maravilloso Paganini, prototipo del romanticismo.
Invertir
en los jóvenes
Consultado sobre la necesidad de formar e invertir en músicos
locales y regionales, este Maestro que estuvo en todos los continentes
del planeta y que goza de un gran prestigio internacional comentó
su paso y permanencia en Brasil, para citar un país latinoamericano
de la importancia de Argentina mundialmente.
«Sé del desarrollo del Brasil. El movimiento musical
de San Pablo es envidiable hasta en Europa. Tiene 16 orquestas
sinfónicas y 11 orquestas juveniles. Eso significa una
cantidad de jóvenes y movimiento musical superlativo».
A riesgo de ser considerado soberbio o crítico, este talentoso
músico esperancino opinó de manera honesta intelectualmente
que «el mejor modo de invertir en la sensibilidad de los
jóvenes para evitar violencia y el derroche de vidas es
sensibilizarlos no solamente por la música, sino de todo
lo que sea arte».
La
música no tiene clase social
Con su natural don de gente dijo que la música llega a
todas las almas no es propiedad de una clase social, sino del
mundo. Informado de la tarea que lleva la orquesta del Teatro
Colón en las villas de Buenos Aires subrayó que
«aquí en la época de la colonización
existía la organización de los Jesuitas -a los que
luego desterraron- que conformaron con la sociedad autóctona
-todas las razas- coros, orquestas sinfónicas con voces
maravillosas y hasta se construían los instrumentos como
los violines. Poseo de esta documentación donde el hombre
europeo describe el impacto de estos conciertos que se hacían
en los templos.
Existía por entonces un racismo tal que no podían
comprender que los indígenas tenían música
sinfónica, coros y una cultura musical como cualquier otro
ser humano».
Pacitti no duda que hubo intervencionismos que atrasaron y mantienen
relegada a la Argentina, no solamente en la cultura sino también
en la economía.
Argentina,
un país sin tren
«Paralelamente existieron imposiciones de la banca internacional,
del Fondo Monetario o del servicio secreto, porque no me cabe
en la cabeza como nuestro país no pueda tener una inmensa
red ferroviaria, en un país lleno de llanura, siendo el
medio de transporte más económico. Esto existe en
Suiza o en Italia donde tienen que perforar montañas.
Como ésto, pasa lo mismo en la Educación donde sacaron
la materia música en las escuelas. Es espantoso, una autodestrucción.
Por lo que yo aprendí en el mundo, en Austria, Alemania,
Italia, Japón, Estados Unidos, las escuelas tienen no solamente
música, sino orquestas sinfónicas, bandas y escuelas
de música donde cantan y bailan.
Argentina tiene un grandísimo potencial artístico.
Yo soy un ignorante, pero conozco pocos países con un folclore
como el que tiene Argentina. Es un país tan potente económicamente
como culturalmente.
Creo que hay alguna cosa rara para no desarrollarnos. Un país
para ser bloqueado económicamente también debe ser
bloqueado culturalmente».
Al
Colón con el horror
«No pocos músicos calificados que han venido a la
Argentina se admiran de la infraestructura de nuestros teatros.
El teatro de Santa Fe es para hacer óperas igual que el
de Paraná. Fueron construidos por profesionales italianos
con una tradición de dos mil años de cultura italiana.
Las otras noches vi el informe sobre las reformas en el Teatro
Colón. Es realmente desastroso. Un horror, una vergüenza.
Todos los que hablaron decían disparates.
Lo que debieron hacer es llamar a una comisión de arquitectos
italianos para reparar un teatro del valor del Teatro Colón
para los argentinos. Una joya. Es como reparar un teatro en Italia
y llaman a los japoneses. Imagínese que esto se hace en
la Scala de Milán...
Yo no sé si estos son gestos de desinterés o tienen
que ver con otros intereses... Es la única explicación
que le encuentro».
Atahualpa
y Beethoven
Manifiesta que valora como músico a Atahualpa Yupanqui
y Ludwig van Beethoven.
«La misma música de Atahualpa pertenece a una música
de índole europea. El esqueleto es occidental. Si entiendo
a Yupanqui, entiendo a otro músico».
La
tristeza por los pibes
Confiesa que trata de no ver cómo los chicos en Argentina
son frustrados en sus vocaciones musicales. «Es realmente
doloroso. Imperdonable. Muy triste. Yo trabajo de músico
y siento que afectivamente se me desmorona todo.
Sé que es un proceso que se tiene que cambiar desde lo
político, social e institucional. Cambian los gobiernos
y se derrumban los proyectos en marcha. Es grave porque para crear
arquitecturas de gobierno se deben ejecutar en el tiempo y para
eso se necesitan políticas estables.
Que la gente tenga claro que no es un problema de dinero. En la
época de la Perestroika trabajé en Rusia, Rumania
y Yugoslavia. Era un estado económico de una guerra mundial.
Fue una tragedia, miseria por donde mires. Puedo asegurar que
en ese tiempo no se disolvió orquesta alguna, al contrario,
nacieron más. Hoy tienen viajes internacionales, festivales
y discografía».
Siempre
es empezar
«La verdad es que soy un hombre idealista, siempre comienzo
de cero. Un inconformista. Hay otros que se dedican a hacer dinero
o una carrera. Yo siento distinto. Fui director artístico
del Teatro de Opera de Trieste. Vi el otro lado de la moneda,
el de las agencias y tomé conciencia de lo que es un músico
profesional y la diferencia con otro que sólo ejerce la
profesión».
Música
popular
«Nunca me encuadré en la música clásica,
de conservatorio y hoy tengo cierto rechazo, porque amo también
al jazz, el folclore, todas las músicas. Porque al final
de cuenta Mozart, Beethoven, Brahms, Verdi vienen como música
popular.
Cuando Schubert tocaba hacía piano-bar en Viena.
En la argentina tenemos un diserto con la musica nacional. Siempre
se quiso ser europeo.
A partir de Ginastera (Alberto, 1916-1983- se revolucionó
la música en el mundo. Sin embargo en Paraná y Santa
Fe no lo tocan nunca.
El mismo Guastavino (Carlos, 1912-2000, nacido en Santa Fe es
el más grande exponente del nacionalismo romántico
argentino, reconocido mundialmente- al cual fui un privilegiado
de conocerlo. Cuando lo conocí era un hombre insolado,
no quería contacto con nadie. A través de un portero
le entregué grabada una sonata para clarinete y piano.
Y para mi gran sorpresa me mandó a llamar a su departamento,
que era chiquito, en Capital Federal. Una persona de una humildad
maravillosa. Quedé impactado. Un grande verdadero.
Enfermó. Vino a Santa Fe porque no tenía familiares.
Murió. No fue ni el Secretario de Cultura de la Provincia,
ni una flor tuvo en su tumba. Una cosa tremenda. Horrible. Te
hace ver la realidad. Es espantoso ver que todos los coros del
mundo cantan la música de Guastavino, litoraleña
por excelencia, que la toca la camerata Bariloche y que cuando
murió por lo menos, mínimo, tenía que ir
la orquesta sinfónica a tocar Beethoven. Cuando murió
Toscanini en Italia fue una conmemoración popular con toda
la gente en la plaza.
Ni siquiera se enteraron que había fallecido Guastavino,
eso es un barómetro para ser autocríticos».
Por lo pronto a Daniel Pacitti le esperan cuando se aleje de Argentina
24 conciertos en 40 días en distintas escenarios de Italia,
Francia, Rusia y otros países. Con él estará
el nombre de Esperanza.
Brenda
Zimmermann Simón
«Para mí es una sensación increíble
y rara. No lo esperaba. Ves a estos artistas y soñás
en llegar a ser como ellos. Pero también tenés que
tener en cuenta las imitaciones uno y respetar los procesos. Estoy
muy agradecida.
Espero que vaya mucha gente a la que invito, porque no es común
que artistas de la talla de estos venga a mostrar lo que hacen.
Los chicos que se acerquen, no importa si nunca escucharon la
música clásica, porque la música es de todos
y para todos». |