| «Es
real. Un cambio que seguramente va a darse en los próximos
30 días» confirmó a El Colono del Oeste el
jefe de la Unidad Regional XI, comisario mayor Rodolfo Campagnoli.
«No se trata de nada en especial, sino que son parte de
los cambios habituales en diferentes unidades regionales -agregaba
el titular de la U.R. XI- que se vio retrasado por el conflicto
del campo con el gobierno nacional» aseguró.
Por supuesto que la situación planteada significa que las
dos cabezas del gobierno de la regional Las Colonias, dejarán
de pertenecer a la misma, en el marco de decisiones que se piensan
y toman en el gobierno de Hermes Binner.
Durante estos meses se han tejido una serie de especulaciones,
que, con esta noticia seguramente volverán a rodar, tanto
en círculos policiales como política, con la serie
de especulaciones habituales.
Uno de los criterios con que se apunta siempre desde el ambiente
político es a disponer al frente de las Regionales a oficiales
cercanos al lugar sede de la Jefatura, aunque esta circunstancia
se ve limitada porque para éso debe haber hombres en la
fuerza que tengan el grado suficiente, acompañado del don
de mando que requiere una fuerza de seguridad de este tenor.
Seguramente serán semanas importantes para definir quienes
estarán al frente de la Unidad Regional XI y el destino
de las actuales autoridades que están al frente de la misma.
Dos
problemas vitales
Si bien el departamento Las Colonias es uno de los más
seguros en el marco de las 19 unidades regionales, no sólo
por la cantidad de delitos, sino además por el nivel de
gravedad de los mismos, es obvio que tiene dos problemas que la
sociedad siente como propios.
Uno es el tremendo consumo de alcohol que existe y es que significa
la puerta abierta para la iniciación y el consumo de drogas-
que siempre crece y jamás mengua-, y el inconveniente que
plantean la delincuencia de los menores en delitos como lo son
el robo de celulares, motos y bicicletas y contra la propiedad
privada.
Una modalidad que se ha venido incrementando en diferentes barrios,
especialmente en el norte y La Orilla- la mayoría de estos
casos no fueron aclarados ni sus responsables detenidos-, así
como los hurtos y robos en comercios- que tienen una respuesta
superior por parte de la policía en cuanto a detenidos
y elementos recuperados- con detenidos que entran y salen de las
comisarías sin solución de continuidad porque «así
son las leyes» se dice.
Leyes
sí, respuestas no
Singularmente los detenidos por consumo de drogas o ventas
al menudeo y los delincuentes adolescentes o jóvenes que
se dedican a hurtos y robos considerados «menores»
tienen un tratamiento por parte de la Justicia diferente.
Dicen quienes hacen las leyes y los jueces que son personas recuperables
para la sociedad y es por éso que se les da, repetidamente
nuevas oportunidades.
El problema es que casi ninguno se recupera y la sociedad los
termina por sufrir todos los días.
Es que el Estado no genera absolutamente nada para recuperarlos.
No hay recursos humanos, institucionales ni fondos económicos
dispuestos para ello.
Y el fracaso del Estado es el suplicio de la sociedad ante lo
que se convierte en un delinquir constante que desgasta a las
fuerzas policiales, a la comunidad y termina siendo un sistema
legal de impunidad que acaba por pervertir de manera aboluta a
los adolescentes y jóvenes.
Alcohol, drogas, robos, escruches, hurtos, malas compañías
y vagancia son los condimentos con ingresos repetidos a la Comisaría
Primera, con egreso asegurado a las horas.
La realidad dice que con jueces en Santa Fe que deben atender
un crimen, violación, secuestro de chicas, fuga de hogar,
heridos de balas o arma blanca, por día, difícilmente
pueda atender a un pibe que roba para «escabiar con la vagancia»
o comprarse «unas buenas llantas» sin estudiar ni
trabajar, mientras vende los bienes por monedas, que a la gente
trabajadora le cuesta enormes sacrificios obtener y no pocas privaciones.
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