El Jardín Nº 291 ubicado en el Barrio La Orilla quedará "prácticamente" hecho a nuevo, cuando en febrero finalicen las obras.
Nora Bruera, su directora no tiene vacaciones, pero está feliz.
Mientras con otra maestra, que tampoco tiene vacaciones completas, tratan de quitar la pintura de un banco, para repintarlo dicen a El Colono del Oeste "y sí, acá todo el mundo pinta" con su habitual buen humor y recuerda a las maestras-son cuatro en total -con la brocha y el tarro de pintura repintando aulas escaso tiempo atrás.
Es conocido que La Orilla es uno de los sectores más postergados de la sociedad esperancina, en todos los aspectos.
La mayoría de sus habitantes, de piel cobriza y escaso libro, tienen en el Jardín y en la Escuela Primaria, dos bastiones formativos y humanos vitales para mejorar el nivel de vida de la población del sector, que son miles de personas.
Una prueba es el taller de artesanías organizado por el Jardín, donde fueron muchas madres, que en diciembre vendieron todo lo que produjeron en sus hogares, para las fiestas.
La gente aprende si se les propone y se crea un círculo virtuoso, que mejora la calidad de vida de las familias.
El año pasado recibieron del Ministerio de Educación los esperados 138 mil pesos para hacer un aula más. Todo está listo en cuanto a esa obra.
Es que hay casi 90 alumnos en sus salitas de 4 y de 5 años.
Están felices en la comunidad educativa porque a principios de este año van a poder estrenarla, incluso con los muebles nuevos brindados por el gobierno santafesino como pizarrón, sillitas, armarios, estantes y demás.
Esperan poder contar con una computadora en la salita, y sueñan con que alguna vez puedan tener una salita para niños de tres años, que tanto reclama el barrio.
Pero hoy, la urgencia es el portero, porque son las maestras las que barren, trapean, limpian, lavan los sanitarios y todo el edificio escolar.
También esperan con mucha confianza el dinero para que en febrero se puedan hacer los sanitarios nuevos. Y en ese sentido se sienten apoyados por los funcionarios escolares, tanto supervisores como del gobierno santafesino, que tienen continuidad y conocen "in situ" las necesidades.
Por otra parte, con fondos donados por empresas, particulares como en la campaña del cemento, o padres de alumnos como quienes donaron los ladrillos para el actual cerramiento y galerías, más los de la Asociación Cooperadora que recauda de rifas y tallarinadas, se hacen las obras en lo que será la nueva cocina para la copa de leche y otras necesidades.
Ya cuentan con heladera comprada con fondos propios y la cocina. Las ollas tanto como el mobiliario. Todo donado por empresas esperancinas como Doning en materia de amoblamiento de cocinas y Acermel, que dio ollas e implementos de cocina. "La verdad es que la gente colabora.
Muchos cuando pasan rumbo al balneario ven lo que se hace y los mismos vecinos del barrio te dicen: ¡cómo crecen ! Y eso te llena de orgullo, porque nosotros estamos los 365 días del año en el Jardín" que algún día tendrá un nombre propio, del cual carece en la actualidad. También hay un proyecto creado para extenderse, con parque y otras dependencias.
Por lo pronto, la semana que viene dos padres de alumnos pintarán la dirección y se comienzan las obras en lo que será la nueva cocina. Para el martes 28 de marzo, el ciclo 2012 será a estrenar con alegría.