Tras una tregua que duró tan solo unos pocos días (el martes 7 la sensación térmica había sido de 48°) otra vez el calor empezó a propagarse por buena parte del país, Santa Fe incluida. Al punto que ayer los termómetros alcanzaron los 37°, para hoy se espera que lleguen a los 38° y el jueves treparían incluso un punto más, hasta los 39°.
En este marco el Servicio Meteorológico Nacional emitió un alerta amarillo y en Santa Fe el Ministerio de Salud reiteró (en un comunicado que envió ayer a las 14.40) las recomendaciones para evitar los efectos de los golpes de calor.
De acuerdo al pronóstico del Centro de Informaciones Meteorológicas de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral para lo que resta de esta jornada se espera cielo con alguna nubosidad, ascenso de la temperatura y condiciones calurosas y húmedas. La temperatura máxima prevista podría ascender hasta los 38° C.
Aunque el jueves las estimaciones prevén inestabilidad y hasta posibles lluvias dispersas hacia la tarde noche, la situación general no cambiaría demasiado en lo que tiene que ver con las temperaturas. La mínima se ubicaría en los 23° pero la máxima llegaría a los 39°.
Recién el viernes los pronósticos marcan un leve descenso de la temperatura, acompañado por posibles lluvias y lloviznas dispersas. De todas formas, los cambios no serían demasiado abruptos: la mínima apenas bajaría un grado para llegar a 22° y la máxima aún se mantendría alta, en el orden de los 37°.
En cuanto a las previsiones para el trimestre febrero-abril en la zona litoral del país -que incluye buena parte de la provincia de Santa Fe- el Servicio Meteorológico Nacional señala en su boletín que las temperaturas se sostendrían dentro de los valores normales o superiores a lo normal. Mientras que las precipitaciones de esta franja del país se ubicarían en tanto inferiores a lo normal.
Según los informes publicados por el organismo, un panorama similar se espera para la zona centro del país (que incluye el oeste y centro de la provincia de Santa Fe con temperaturas normales o superiores a lo normal y precipitaciones normales o inferiores a lo normal.
Golpes de calor
El mayor riesgo que entraña el embate de las altas temperaturas es el golpe de calor, que se produce en el momento en que el cuerpo se ve imposibilitado para regular su temperatura, que se eleva rápidamente.
A la vez, los mecanismos para eliminar calor fallan y la persona que lo sufre pierde la capacidad de enfriarse. Ancianos, niños y quienes están expuestos a labores en ámbitos calurosos son los más propensos.
Los síntomas pueden variar pero los inequívocos son: temperatura corporal superior a 39° con piel enrojecida, caliente y seca, pulso rápido y dolor de cabeza. Que en general se pueden sumar a mareos, náuseas y hasta confusión y pérdida del conocimiento.
Ante este cuadro la reacción debe ser enfriar al paciente sumergiéndolo o rociándolo con agua fresca, o con compresas de agua fría y trasladarlo a un área sombreada. Además, las autoridades sanitarias aconsejan no dar nada de beber si está inconsciente y buscar con la mayor celeridad posible la asistencia médica.
69 milímetros cayeron en la ciudad durante la primera quincena de febrero. Las lluvias se distribuyeron a lo largo de 5 días. El jueves 2 cayeron 2,7 mm., el sábado 4 1,2 mm. y el domingo 5 (en un fenómeno convectivo) 53,8 mm. Luego, entre el lunes 6 y el miércoles 8 cayeron 11,3 mm. El promedio de precipitaciones de febrero, si se toma como referencia la última década, es de 156,8 mm. con un promedio de 8 días con lluvias.
Amarillo
Ante el sofocante calor el SMN emitió un alerta amarillo para la ciudad de Buenos Aires y alrededores. Esto implica que las temperaturas pueden ser riesgosas para bebés y niños, mayores de 65 años o enfermos crónicos, es decir aquellos que sufren patologías respiratorias y cardíacas, obesidad o diabetes. El sistema de alertas por calor incluye el nivel verde (sin efecto sobre la salud), amarillo (leve-moderado), naranja (moderado-alto) y rojo (alto-extremo).