¡Buenas tardes! ¿Cómo visitar a los enfermos? Un grupo de médicos, asistentes sociales y capellanes de un hospital norteamericano le sugieren:
- "Toque a la puerta del paciente, y no entre hasta que le conteste. Hay que respetar la intimidad del enfermo.
- No se alarme por el equipo, los tubos y los frascos que puedan rodear al enfermo.
- Salúdelo con la efusividad de siempre. El contacto y la sonrisa suelen transmitir el afecto que las palabras no expresan.
- Busque una silla y siéntese cerca de la cama. Los pacientes pueden sentirse incómodos con los visitantes de pie.
- No compare la condición actual del paciente con su estado de salud anterior. En vez de decirle ¿Cómo estás?, pregúntele "¿Cómo te sientes hoy?". Inquiera sobre las experiencias de la persona en el hospital, la comida y el servicio, pero no critique la atención que le ha dado.
- Deje que el enfermo tome la iniciativa en las conversaciones. Algunos hablan con gran detalle de su enfermedad, pero la mayoría prefiere no hacerlo.
- Procure que el paciente sea el centro de atención. Pregúntele si quiere que le traiga usted algo. Si puede caminar o usar la silla de ruedas, propóngale un paseo al salón de descanso o a un negocio o a la zona recreativa del hospital.
- Si el enfermo le confía sus preocupaciones acerca de su progreso o su convalecencia, ofrézcale apoyo y confianza con realismo. También puede usted exhortarlo a que converse con las asistentes sociales o los capellanes del hospital.
- Sepa cuándo es el momento de despedirse. Para algunos pacientes diez minutos son mucho tiempo; para otros, una hora es muy poco. Sencillamente diga: "Creo que es hora de que me vaya". Si el enfermo está de acuerdo, no hay duda de que debe usted marcharse…"
- A esto último se me ocurre agregar que es preferible marcharse antes que después. A los enfermos las "indigestiones de visitas" suelen caerles más bien pesadas…
¡Hasta el viernes!