¡Buenas tardes! Melanina. ¿Le suena? No es un nombre de mujer, aunque lo parezca. Es el nombre del pigmento que da color a la piel. Pero el alma no tiene color, y por eso no hay melanina que logre distinguir a las almas por colores…
Parece que no lo tienen muy en cuenta los racistas. Tanto los racistas blancos como los negros, porque los hay de los dos.
Un ejemplo de lo primero lo tenemos en una expresión sin rodeos del que fuera primer ministro sudafricano en años 50: "Llamémoslo supremacía, patronazgo o como se quiera, lo mismo es dominación. Lo digo sin ningún miramiento y no trato de excusarlo. O el blanco establece su dominación o el negro establece la suya. La única manera de que los europeos puedan mantener la supremacía es por la dominación. Y la única manera de que puedan mantener la dominación es negando el voto a los no europeos¨.
Más impresionante aún resulta la consigna de un racista negro, Leroi Jones, que quiso desplazar por la violencia el trabajo no violento de Luther King: "Odia al blanco. Odialo. Mata a sus hijos. Viola a sus mujeres. Pero por sobre todo, ódialo".
Nos hace bien en cambio releer el texto de una vieja canción, popularizada por el grupo juvenil Viva la gente: "De qué color es la piel de Dios".
"A mi hijo le dije: "Duerme bien" cuando cansado se acostó. Y entonces él me preguntó: "Papá, ¿de qué color es la piel de Dios?
Dije: "Negra, amarilla, blanca y roja es. Todas son iguales a los ojos de Dios".
Y él asombrado preguntó: "Si todos son iguales a los ojos de Dios ¿por qué en el mundo hay tanto dolor, y entre las razas odio y rencor?"
"Hijo, eso es parte del triste pasado, pero el hombre sufriendo por fin aprendió que en este mundo lo que ha faltado es que todos vivan como hijos de Dios".
¡Hasta el lunes!