¡Buenas tardes! Rabindranath Tagore acuñó una frase que lo dice todo: "Engarza en oro las alas del pájaro y nunca más volará al cielo".
Algo parecido le sucede al espíritu humano. Está hecho para remontar el cielo y todo apego exagerado a la materia no hace más que tenerlo prisionero. "El dinero nunca hizo completamente a un hombre, sólo le sirve para ser esclavo de su codicia" (Séneca). En el decir de Rolbach, "un lecho de oro no alivia al enfermo, ni la mucha riqueza hace sabio a un necio".
El célebre obispo brasileño dom Hélder Cámara escribió esto muy digno de leerse:
Oración por los ricos
Señor, haz que a los ricos se les caigan las escamas de sus ojos. Ellos deben ver que el verdadero rico eres sólo Tu. Sólo Tú posees la vida, el saber, la libertad y la santidad a plenitud.
Una chequera no se puede llevar más allá de la muerte. En el país de la eternidad sólo cuenta una moneda: el amor realizado y vivido.
Al que ha llegado a rico se le debe advertir: las familias que estaban unidas se dividen por causa de la herencia. La hora de dividir la herencia nunca es buena; es, la más de las veces, una hora terrible.
Señor, ayuda a todos aquellos que se han enriquecido, aunque haya sido mediante el trabajo arduo. Convéncelos de que la mejor herencia para sus hijos es ser ejemplo vivo de justicia, de mano abierta, libre de la esclavitud del dinero.
Señor, ayuda a aquellos a quienes se les computa su riqueza. Son unos pobres ricos si no llegan a esa simplicidad que sabe que ella lo posee todo, si no llegan a esa hermandad que nunca olvida que todos los hombres están invitados a participar de tu riqueza divina.
¡Hasta el viernes!