¡Buenas tardes! Alejandro Dumas escribió una vez: "El pobre es un desconocido a quien nadie quiere recibir porque llega a la vida sin carta de recomendación"… Y mucho antes, Demóstenes aconsejó: "No desprecies a los pobres, bastante desdichados ya son en su condición".
Pero por otro lado, el Evangelio nos entrega esta "extraña afirmación: "Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos pertenece el reino de los cielos". (Mt 5,2). ¿Cómo entender el pensamiento de Jesús? En su librito "Pensar y vivir en libertad", René J. Trossero nos ofrece atinadas reflexiones:
"La pobreza como situación económico-social es un mal, la pobreza como actitud de libertad e independencia ante el dinero es una gran riqueza.
Es más fácil y cómodo gastar la vida condenando la pobreza y la miseria, que prestar atención y ayuda a un solo pobre.
Si de veras piensas que una vida confortable es necesariamente una alienación burguesa ¿por qué quieres alienar a los pobres procurándoles una vida más confortable?
Dar una limosna para encubrir las injusticias es una burla. Negar una limosna para acentuar la injusticia y provocar la revolución social, es olvidarse de las personas y usarlas como objetos.
Si elegiste vivir pobremente, el valor de tu gesto no se mide por lo que tú pierdes, sino por lo que otros ganan. Cuando descubras la alegría de compartir tu pan con el hermano, renunciarás fácilmente al placer de comerlo tú solo.
Si pierdes tus bienes y eres pobre porque amas a tus hermanos, eres un santo por el amor que tienen y no por el dinero que te falta.
"A los pobres los tendrán siempre con ustedes". Lo dijo Cristo. Tal vez, mientras hagamos lo posible para que no haya pobres, lo más importante sea aprender a vivir con ellos".
Le dejo para terminar un antiguo pensamiento romano: "No es pobre el que tiene poco sino el desea mucho" (Séneca).
¡Hasta el viernes!