Ahora dicen que se llama "El Eclipse" y sería un local ubicado sobre la antigua Ruta Nacional Nº 19 a la altura del Km 26, hoy moderna Autovía. Antes habría sido ¿se acuerda? "El Nuevo Mundo".
Desde el abuelo que peina canas hasta el debutante más borrego habrían repetido hasta el cansancio que no es era bar, sino sospechadamente desde siempre, una "casa de citas". Al menos eso dicen casi siempre los operativos de la Justicia.
Modernizado, con cartelito al frente y buena pintura. Antes, hace 30 años -cuando hasta la prostitución era inocente- con otro nombre y chicas de mayor edad y experiencia, al parecer hacía lo mismo que hoy, con las sabrosas dominicanas traídas por el hambre, para la voracidad sexual de los parroquianos ante las esculturales morenas de la fogosa y hambreda Centroamérica.
Dicen que arrestaron -un ratito- a la encargada y un empleado de sólo 18 años.
De allanamientos y reaperturas constantes- como si la rueda de Sísifo funcionara con aceitado mecanismo para repetida ceguera y milagrosa recuperación de la vista del Estado- queda la figura del antiguo cafishio que nunca se conoce.
Hoy el mercado del gringo y del cabecita negra ha sido modernizado, a partir de contratistas, con redes nacional e internacional, por lo que parece y se informa.
Es que el negocio ha cambiado en la argentina, hasta incluso con secuestros, torturas y asesinatos de chicas en edades desde criaturas hasta mayores.
Una sola de ellas puede valer entre unos 30 mil a 70 mil pesos en el "mercado".
Y es tal la red que, por ejemplo, a los 100 policías de la Federal en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires -donde florecen los prostíbulos como hongos desde el gobierno de Mauricio Macri, quien hace chistes muy graciosos sobre ello- acusados por diferentes y aberrantes delitos sobre trata de personas, tantos jueces no les rayaron ni una uña del dedo gordo del pie derecho, por cuanta porquería criminal a usted se le ocurra.
Mientras por la zona, en el, por lo menos, cumpleaños número treinta del funcionamiento del bar que que dicen que engatuza, se encontró a "una santafesina de 25 años y dos ciudadanas de la República Dominicana, de 24 años y con domicilio en Necochea, provincia de Buenos Aires" dice el diario sobre el "procedimiento a cargo de la Dirección Especial de Prevención y Sanción del Delito de Trata de Personas, que depende del Ministerio de Seguridad, con orden de allanamiento del juez.
Lo mismo ocurrió en el bar Gitano, ubicado a la vera de la Ruta Provincial Nº 70, a metros del cruce con Ruta 11, donde once mujeres fueron puestas en resguardo.
En total fueron arrestados como parte de la organización que administra dichos lugares 5 mujeres y 2 hombres, que con posterioridad recuperaron la libertad", presos por otro ratito, cuenta el periodista santafesino.
Los colegas que también peinan canas miran la foto, la noticia y sonríen. "¡Otra vez cerraron los putinclub" dice el parroquiano con sonrisa cómplice. Y si, después de un intenso y perspicaz trabajo de inteligencia del Estado. Y debe ser cierto, porque cuando el viajero pasa por la zona, los chicos consultados sobre dónde está el lugar del placer carnal, dicen: allá... mientras muestran la dirección con un brazo, sentados sobre sus bicis.
Es para apostar que casi ninguno de los verdaderos criminales de estas redes tiene una sola causa en la Justicia, mientras compran propiedades y depositan en Bancos y se hacen benefactores de las Damas de Caridad de las ciudades donde viven como millonarios.
En Argentina hay unas 400 chicas desaparecidas. Organizaciones como "Fundación María de los Ángeles", "La Casa del Encuentro" y "Red Solidaria" publican el listado de nombres, entre ellos: Evelyn Espinosa López, María Elena Moreno, Ramona Mercado, Florencia Sire, María Luz Galarza, María Ciccioli, María Cristina Quevedo Luquez, María Victoria González Ríos, María Auxiliadora Figueredo y entre las más buscadas son: María de los Ángeles Verón, Andrea López, Sofía Herrera, Fernanda Aguirre, entrerriana, Florencia Pennachi y Erica Soriano.
Ninguna Justicia, Policía o Gobierno las encuentra. Muy raro. Como diría un escritor de novela negra:"Si el poder criminal acaba, se cae la economía mundial".